Todo un placer viajar en esta compañía. Le da mil vueltas a muchas compañías europeas (excluyendo a las de bajo coste). Los aviones para vuelos dentro del país son pequeños, para menos de 16 pasajeros y tienen motores de hélices.

Justo antes de abandonar la terminal, en el momento en el que comprueban el billete y el pasaporte, te hacen entrega de la comida. El zumo Ceres que incluyen ha sido el gran descubrimiento y merece una entrada personalizada en un futuro.
Otra de las experiencias que se pueden disfrutar en esta compañía es el contacto visual con la cabina del piloto. Es posible ver todas las maniobras, despegue, aterrizaje etc. Lo de secuestrar el avión, pues no vale la pena.











